Para Sergio “Maravilla” Martínez el 15 de septiembre de 2012 fue inolvidable, aunque para Julio César Chávez Jr. no lo fue menos porque cayó ante el argentino en Las Vegas y cedió su invicto por el título mundial de los medianos.

Después de esa velada, nada fue igual para la vida de ambos. Para el argentino la popularidad creció a pesar de ser la última parte de su carrera. Para el de Sinaloa todo fue cuesta arriba.

“Cuando yo perdí con Martínez en 2012 tuve una depresión muy fuerte y empecé a tomar mucho, consumir drogas; tomaba, fumaba marihuana, muchas pastillas, porque decía que tenía problemas para dormir. Dejé el alcohol desde hace dos años; lo dejé, pero agarraba pastillas y al final era lo mismo, me estaba haciendo daño”, confesó el boxeador en una entrevista con Telemundo.

Una vez que entendió la difícil situación que atravesaba decidió recuperarse y se internó en un centro de rehabilitación que maneja su padre, el legendario boxeador Julio César Chávez.

“Estuve en Tijuana alrededor de dos meses, en su clínica, porque yo padecía mucho de ansiedad. Para mí fue difícil porque al principio decía ‘¿por qué?, yo tengo dinero, mi casa, no estoy mal’, pero después me di cuenta que estaba mal, que mi esposa y mis hijas se daban cuenta cuando yo tomaba y estaba mal”, relató.

Por otro lado, Chávez Jr. se refirió a otra dura derrota, frente a Saúl “Canelo” Álvarez en 2017.

“Pensé en que no iba a volver a pelear. Dije ‘si estoy peleando en un peso que no es el mío y acepté las multas, debía tener dignidad’. Era tanta mi decepción que yo pensé que no iba a pasar nada cuando me estaban grabando”.