La albiceleste aprovechó un regalo de Qatar y un tanto de Agüero para meterse en cuartos, donde se enfrentará a Venezuela

Argentina estará en los cuartos de final de la Copa de América tras vencer a Qatar por 0-2 en la última jornada de la fase de grupos. Quizá el mejor diagnóstico de la albiceleste es que en un torneo con sólo 12 equipos, en el que ocho pasan a la siguiente fase, llegó hasta ahí obligada a ganar para meterse siquiera por la puerta de atrás. Su arma, el de siempre: que pasó y con Messi, con la dinamita que guarda arriba, cualquier cosa es posible. Lautaro Martínez y el Kun Agüero pusieron los goles para una selección que, como ya empieza a ser costumbre, dejó más dudas que certezas. En cualquier otra situación el gol de Lautaro Martínez habría calmado a Argentina. Primero, porque se adelantaba en el marcador sin haber tenido siquiera tiempo para hacer méritos. Y segundo, porque confirmaba que, como mínimo, Qatar estaba igual de nerviosa. Una de las primeras lecciones del oficio de defensor es que los pases horizontales están prohibidos atrás. Sin embargo, con tres delanteros apretando, a Bassam Al Rawi le pareció buena idea buscar a su compañero dentro del área. El pase no fue bueno, el control tampoco y Lautaro, mano a mano, no tuvo que dar ni las gracias.

Era el momento del optimismo, del balón, del escenario que más brillo podía sacar al once superofensivo de Scaloni, con Paredes de mediocentro y Lo Celso y De Paul completando un rombo con Messi por detrás de Agüero y Lautaro. Su 13º alineación distinta en 13 partidos, toca que toca teclas buscando la buena. Movilidad, iniciativa y pies finos para arropar a Messi, que al rato dejó el segundo en las botas del Kun. La cruzó de más Agüero, el hombre que más probó los guantes de Al Sheeb.

Qatar lo había demostrado en los dos primeros partidos de esta Copa América y volvió a hacerlo en los últimos 20 minutos de la primera parte.

Qatar se acercó y llegó a inquietar. Su capitán, Al Haydos, desaprovechó dos grandes oportunidades en las que sólo el banderín de fuera de juego le salvó de una bronca y, ya en el último minuto, Bassam Al Rawi estuvo a punto de enmendar su error en el 0-1 mandando un libre directo contra el palo. Fue la mejor del equipo asiático en todo el partido y la última de peligro. Argentina no dominó tras el descanso, pero sí tuvo más control.

Las palabras de Lo Celso en la previa decían demasiado sobre estos últimos años. “Tener a Messi de compañero es un privilegio. Te soluciona todo lo que le das”. Messi como perpetuo asidero de una selección que por más talento ofensivo que genere no logra armar un bloque que aguante todo. Lo consiguió contra Qatar ya en la segunda mitad, pero sólo en la recta final logró poner el sello. Dybala, que hacía dos años no compartía once con Messi, le mandó un pase cruzado a Agüero que, esta vez sí, la cruzó donde debía.

Y así Argentina sigue malviviendo en ese alambre que no abandona desde hace dos años. En 2017 se metió por los pelos en el Mundial y en 2018, igual que ahora, llegó a la última jornada del Mundial con un sólo punto. Entonces pasó para caer en octavos. Ahora espera Venezuela.