La Fundación del Toro de Lidia, una institución compuesta por ganaderos, toreros, empresarios y aficionados, tiene en marcha una campaña en toda España para reivindicar las corridas como emblema cultural del país.

 

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“El toro vive en un hotel de cinco estrellas, en un hábitat ideal con grandes extensiones de terreno y además con unos cuidados exquisitos, tanto de alimentación como veterinarios”, explicó a Xinhua el presidente de la fundación, el conocido ganadero Victorino Martín, en su finca de Cáceres, en la región occidental de Extremadura.

 

A su juicio, el toro es para España, en primer lugar, un patrimonio porque es “un bien cultural, genético, medioambiental, económico y social” y “además representa nuestras raíces y nuestra esencia”.

 

La dehesa del ganadero, llamada Las Tiesas, está dividida en cercados de 60 hectáreas donde se crían los animales, de los que sólo un 10 por ciento llegará a las plazas.

“El ideal es un toro que luche desde que sale hasta que sea bien presentado, tenga una armonía bonita, tenga seriedad en su anatomía, que luche hasta el final, que sea bravo en el caballo, que se humille (que agache la cabeza cuando entra al capote del torero)…”, observó Victorino.

 

El ganadero posee y supervisa personalmente tres ganaderías (Victorino Martín, Urcola y Monteviejo) y se encarga de mantener la pureza genética de la raza del toro bravo, que “se extinguiría” si no existiesen las corridas, explicó.

 

“Yo no quiero convencer a nadie. Pienso que lo del toro es algo muy peculiar: o te gusta o no te gusta. Yo no puedo convencer a alguien que no le guste. Lo que sí que pido es respeto y, sobre todo, libertad”, apuntó en alusión a quienes abogan por la prohibición de las corridas.