Después de casi perder en su primer juego como local, lo que hubiera supuesto un 3-0 prácticamente imposible sin remontar, Toronto aprendió a no dormirse en los últimos períodos, fue constante durante todo el partido, venció a los Bucks con autoridad 120-102 e igualó la serie en dos y probó poder vencer a Milwaukee con su propia medicina.

La profundidad de la plantilla de los Bucks fue el valor agregado fundamental al aporte de su estrella Giannis Antetokounmpo. El griego se vio arropado en un buen rendimiento colectivo y en el aporte constante de sus compañeros para poder desplegar su juego. Ayer, fueron totalmente lo opuesto al equipo que consiguió quedarse con el primer puesto durante la temporada regular, y los Raptors tuvieron seis con doble dígito.

A diferencia de los Portland-Golden State, en donde el equipo eliminado siempre sacaba ventaja y el campeón aceleraba en los momentos decisivos y remontó casi todos los partidos, Toronto tomó cartas en el asunto, sacó la ventaja en la primera mitad y volvió muy intenso desde los vestuarios.

A pesar de un buen aporte de Kyle Lowry y Kawhi Leonard, con 25 y 19 puntos, respectivamente, la clave estuvo en el doble dígito de anotación de Marc Gasol (17), Norman Powell (18), Fred VanVleet (13) y Serge Ibaka (17).

Los líderes de la Conferencia Este, por su parte, contaron con dos buenos aportes numéricos de Giannis (25 puntos y 10 rebotes) y Khris Middleton (30 puntos, 7 asistencias y 6 rebotes), pero no fue una gran actuación colectiva, ni del griego ni de todo el equipo. Brook López no fue lo eficiente que acostumbra a ser y, ni Eric Bledsoe ni ninguno de la banca alcanzó la decena de puntos.

“Es momento de que hagamos nuestro trabajo”, fueron las palabras de Antetokounmpo después de la derrota. Ahora la serie vuelve a Milwaukee, donde el local será responsable de, por lo menos, asegurarse la definición en casa. Mientras los Warriors pasaron la escoba y llegarán descansados a las Finales, en el Este hay olor a otro séptimo juego.