La caída y posterior abandono de Valentino Rossi en Mugello avivó el fuego en la hoguera de vanidades dentro del mundillo de Motogp. Desde su esfera personal hablan de momentos de tensión dentro del box del team Yamaha Motogp y del que transluce un reclamo a viva voz de mayor competitividad en una moto que según Rossi le obliga a errores forzados por la necesidad de ir más allá de su límite. Los daños colaterales ya alcanzan sitios inhóspitos, como el presunto desgaste de la relación con su Director Deportivo, Lin Jarvis. El inglés vería comprometido su futuro dentro de la estructura.

El “Semidiós del deporte” está de muy mal humor con pocas ganas de seguir perdiendo prestigio. Valentino estaría analizando la posibilidad de dar por finiquito el contrato que lo vincula hasta el 2020 a fin de esta misma temporada.

Rossi ha sido y es la figura más grande del motociclismo en la era moderna. Es difícil imaginar un Mundial de motos sin la estrella que logró traspasar la popularidad de este deporte. No es ningún hallazgo señalar que Valentino Rossi ha sido el primero en realizar lo que los periodistas de la lengua de Shakespeare dicen: 

El “Crossover” lo que en buen español significa que Valentino con su popularidad ha logrado atravesar a un público que jamás se ha detenido a ver por TV una carrera de motos.

Mientras tanto, en Yamaha ya estarían analizando el plan sucesorio y el nombre inmediato sería el del francés Fabio Quartararo. Está claro que a pesar de ser el mejor “Rookie” de esta temporada le será difícil calzarse la pesada camiseta que deje Valentino.

Los rossistas viven días de furia. Cada triunfo y campeonato de Marc Márquez genera la certeza de que el décimo título de Rossi jamás llegara. En Italia se vive aún con mayor dramatismo. Sienten que están en presencia del “Ocaso de un Imperio”. Los “Tifosis” enfrentan un camino al vacío, el lugar de Valentino no lo lograrán llenar ni Dovizioso, ni Petrucci, ni Morbidelli, ni Luca Marini ni siquiera el talentoso “Millennials” Fabio Di Giannantonio. Será para todos una nueva dimensión: La Era Post Valentino.

 

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