Este conteo de los números se complicó con el paso de los años, en especial por una lesión que le provocó la movilidad total en una de sus piernas. Esto lo contó Yola Esquivel, esposa del célebre cronista Óscar “Rápido” Esquivel y amiga de Perea Talarico.

“Era muy trabajadora. Después de una fractura que tuvo en una pierna, el Lic. Pedro Treto Cisneros (ex presidente de la LMB) pagaba el taxi para que fueran por ella a Coapa y la llevaran hasta la colonia Periodista. Ida y vuelta, porque la necesitaban tanto y no querían que perdiera su trabajo por cómo era de valiosa”, subrayó Yola a la Liga.

Además del ajetreo del día a día, toda su labor se notaba en mayor escala al final de temporada. Ella también era la encargada de brindar los datos para el “Quién es Quién”, libro editado por la LMB que anualmente cuenta con los números que dejó la campaña finalizada.

“Ella lo hacía cuando comenzó a trabajar en las estadísticas y su única herramienta era un lápiz y la máquina de escribir”, narró César Galaviz. “El trabajo era arduo y muy complicado. No entiendo, honestamente, sin la tecnología de hoy en día, lo complicado que era generarlo para brindárselos a los periodistas”, externó.

Galaviz Valenzuela recuerda a su maestra como “amable y dulce, pero también exigente”. Por ello, comentó sentirse obligado a hacer un trabajo meticuloso y sin errores, como el de la compiladora.

“Se volvió una experta en matemáticas, estadísticas y todo lo que rodea estos datos. Tenía una personalidad exclusiva, en un ámbito limitado. Entender el béisbol es difícil porque hay tantas reglas y detalles que lo hacen complicado, incluso para expertos. Ella era una súper experta en ese ambiente lleno de especialistas”, señaló su aprendiz.

Ahora todo es diferente en la labor estadística. El software Baseball Advanced Media, que ocupa la LMB, ajusta los números, acomoda a los líderes y señala quiénes son los de mejor porcentaje por equipo.

“La última vez que la vi fue hace como cuatro años. Empezó a perder la vista, imagínate qué dolor después de trabajar tanto con sus ojos. Después fallaron las piernas y se empezó a enfermar y solo nos hablábamos por teléfono”, concluyó con nostalgia su amiga Yola Esquivel.(IB)

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